El artículo que estás apunto de leer es un fragmento del Maravilloso libro: Crear o Morir de Andres OppenHeimer.
Como argentino, nada me parece más valioso que crear consciencia del grandísimo potencial que tenemos, que estamos desaprovechando y considerar las enormes innovaciones que se acercan. Personalmente llevo una lucha hace años contra el sistema educativo, ineficiente, arcaico y residual que conocemos, algo de lo que también hay novedades en éste artículo.
Seguramente este artículo no despierte a toda una nación pero bien podría sentirme muy conforme de inspirar a un puñado de jóvenes y movilizarlos en la búsqueda de su infinito potencial. Esa es parte de mi misión y objetivo de vida. Así que sin mas,
Empecemos...
LAS IMPRESORAS 3D QUE FABRICAN ZAPATOS.
A las impresoras, que hace poco imprimían sólo en papel, se suman ahora las impresoras 3D, que pueden reproducir zapatos, ropa, partes de automóviles, vajilla de cocina, joyas, juguetes órganos del cuerpo y alimentos. Y esto, según me explicaron los líderes de la industria - Dice Andrés -, traerá consigo una nueva Revolución Industrial que transformará la industria de la manufactura como la conocemos, permitiendo que cada uno de notros pueda producir lo que quiera - a nuestra medida - en nuestras propias casas.
Una buena parte de la producción masiva será sustituida por la producción individualizada.
Las impresoras 3D saltaron a la fama en 2013, cuando el presidente Barack Obaa se refirió a ellas en su Discurso del Estado de la Unión al Congreso - el discurso presidencial más importante del año en Estados Unidos - como un invento ''que tiene el potencial de revolucionar la manera en que producimos prácticamente todo''. Aunque varios inventores estadounidenses habían estado experimentando - y algunos produciendo- impresoras 3D desde la década de los ochenta del siglo XX, Obama se refirió al Instituto de Innovación Aditiva Manufacturera que opera en un viejo galpón de Youngstown, Ohio, y que está colaborando con varias empresas para convertir a las impresoras 3D en aparatos de uso cotidiano, como las computadoras personales.
Actualmente, las impresoras 3D son utilizadas principalmente por arquitectos, ingenieros y diseñadores para elaborar maquetas de sus proyectos. Mientras que antes un arquitecto que estaba proyectando un edificio tenía que mandar a hacer una maqueta en alguna fábrica especializada -un proceso que costaba miles de dólares y que podía tardar varias semanas - hoy en día puede hacer esa maqueta en una impresora 3D en media hora, por menos de 10 dólares. Y si al arquitecto no le gusta como salió, la puede hacer nuevamente con los cambios que quiera.
Estas impresoras 3D también se están utilizando para la fabricación instantánea de objetos que uno necesita al instante. Si uno pierde un botón, o se le rompe la perilla del horno, o una pieza del automóvil, o la dentadura de la abuela, o quiere producir la parte de una máquina cuya producción ha sido discontinuada, puede producir estos objetos de inmediato con su impresora 3D casera. Basta tomarle una foto con el celular al objeto que quiera replicar, enviarlo por e-mail a la computadora, especificar en la pantalla las medidas y el material deseados, apretar la tecla ''imprimir'' y obtener el objeto deseado.
Vi funcionar estos aparatos por primera vez durante un programa de CNN que hicimos sobre las impresoras 3D, cuando un distribuidor trajo al estudio y explicó como funcionaba. Su máquina no era más grande que una computadora de escritorio y parecía un híbrido entre una máquina de coser y el torno de un dentista, o una pistola de rayos láser. En el centro de la máquina había un espacio abierto y una aguja que disparaba hacia abajo un material plástico, capa tras capa, hasta formar el objeto deseado. No puedo decir que me quedé boquiabierto - dice Andrés- , pero sentí que estaba viendo una versión rudimentaria y en cámara lenta de una máquina que pronto será tan esencial como las computadoras personales, o como los teléfonos inteligentes.
En una visita a la sede de Autosesk - continúa Andrés-, - la gigantesca empresa de diseño automotriz y arquitectónico- en San Francisco, me mostraron una motocicleta fabricada en su totalidad con piezas de plástico hechas con una impresora 3D. El motor de la motocicleta era una réplica de plástico, pero sólo es cuestión de tiempo para que uno pueda fabricar las piezas en casa e incorporar un motor verdadero, según le explicaron allí. Gonzalo Martínez, director de investigaciones de Autosdesk, afirma que ya existen 75 materiales que pueden ser utilizados por las impresoras 3D y que varias empresas están trabajando en nuevos ''multimateriales'' -combinaciones de plásticos con otros materiales- que cambiarán por completo la ingeniería.
''La NASA colocando impresoras 3D en naves espaciales, de manera que cuando se rompa algo podamos reimprimirlo en el espacio. En lugar de llamar a Tierra y decir: ''Houston, tenemos un problema'', diremos: ''Houston, envíenos un diseño en 3D y lo imprimiremos aquí'', dijo Martínez. ''Lo mismo haremos nosotros en nuestros hogares cuando se nos rompa una pieza del refrigerador, o del auto, o de cualquier objeto'', señaló Martínez.
Y la producción de casi todo lo que consumimos será cada vez menos masificada y más individualizada, MakerBot, una de las empresas que está vendiendo impresoras 3D al público, y que en 2013 abrió su primera tienda en Nueva York, vende impresoras 3D caseras de bajo costo llamadas Replicator con las cuales se pueden fabricar anteojos del tamaño, la forma y el color que uno quiera, según nuestro estado de ánimo ese día.
Cuando fuí a visitar la tienda de MakerBot en el barrio neoyorquino de Soho- dice Andrés-, ya estaban vendiendo relojes y joyas reproducidas en 3D, y los turistas japoneses, alemanes y de varios otros países que llegaban en autobuses de todos lados para ver la nueva tienda, se podían llevar un busto de su cabeza en 3D. En lo que quizás se convierta en el futuro de la fotografía, los vendedores de MakerBot ponen a los visitantes frente a una cámara de computadora, le escanean el rostro y, voilá, al rato imprimen la réplica de su cabeza, que los turistas se llevan a casa como un anticipo del futuro.
Muchos vaticinan que las impresoras 3D eclipsarán la producción manufacturera en serie, como la conocemos desde que Henry Ford empezó a producir automóviles en cadena. Los países avanzados exportarán cada vez menos productos y cada vez más planos y diseños de productos. El nuevo mantra de las industrias manufactureras será ''vender el diseño y no el producto''. O sea, vamos a comprar los diseños de nuestra ropa, nuestros muebles y hasta nuestros alimentos por Internet, hacerles los cambios que queramos y - si no tenemos una impresora casera capaz de fabricarlos - los ordenaremos en una tienda 3D en el centro comercial más cercano a nuestro hogar, donde pasaremos a recogerlos en cuestión de minutos.
La industria manufacturera va a tener que reinventarse. Las impresoras 3D, al tener la capacidad de fabricar nuestros productos a nuestro gusto, en nuestra computadora, en nuestra casa, obligarán a las empresas manufactureras a inventar nuevos productos, o perecerán en el camino. La consigna de las empresas, y de los países, será: ''Crear o morir''.
LOS DRONES QUE REPARTEN PIZZA
Los aviones no tripulados -o drones- que Estados Unidos ha utilizado en Iraq y Afganistan para atacar a terroristas de Al Qaeda revolucionarán la industria del transporte. Los drones comerciales ya están comenzando a ser usados para la vigilancia policial, el monitoreo de ganado en los campos y el rescate de personas que se están ahogando en el mar. Muy pronto serán utilizados también para repartir pizza a domicilio, o entregar paquetes de Fedex. La administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) tenía planeado abrir todo el espacio aéreo de Estados Unidos para el uso de drones a finales de 2015, y tener más de 10.000 drones civiles circulando por los cielos del país en 2018. Los drones con fines comerciales deberán volar a menos de 100 metros de altura y mantenerse a cinco kilómetros de distancia de los aeropuertos, afirman funcionarios de la FAA.
''Casi todas las cosas que se pueden hacer hoy en día con aviones van a poder ser hechas con vehículos aéreos no tripulados en el futuro'', señala Andrew R Lacher, investigador de la Mitre Corporation, una organización que asesora al gobierno de Estados Unidos en materia de drones. Algunos como, Benjamin M. Trapnell, profesor de la Universidad de Dakota de Norte, pronostican que están realizando experimentos en Gran Bretaña con vuelos regionales operados a control remoto, aunque llevan un capitán a bordo, ''por las dudas'', y por el momento no llevan pasajeros. Sin embargo, las aerolíneas pronto comenzarán a reemplazar a sus dos pilotos en cada cabina por un piloto en tierra y otro en la cabina, y posteriormente por ambos pilotos en tierra. Será una transición parecida a la que ocurrió cuando los elevadores dejaron de ser operados por un ser humano, afirma Trapnell.
Jordi Muñoz, el joven mexicano de 26 años que preside 3D Robotics y se ha convertido en uno de los principales empresarios de drones comerciales a nivel mundial afirma que los primeros en usar los drones comerciales cotidianamente serán los agricultores, la policía, los bomberos y los servicios guardacostas, por ejemplo, para enviar un salvavidas a una persona que se está ahogando en el mar. En la industria de la agricultura, hoy en día, los agricultores no tienen la menor idea de que está pasando en sus campos y eso los puede llevar a irrigar en exceso o poner demasiado pesticida o muy poco. Los drones están solucionando ese problema. La empresa de Jordi Muñoz ya vende drones por 500 dólares, que operan con un GPS y monitorean los campos para medir los niveles de agua en el suelo y los pesticidas. Comparativamente, los agricultores pagan unos 1000 dólares por hora por vuelos tripulados que cumplen las mismas funciones.
Pero eso apenas es el comienzo. Estudiantes de la Freie Universitaet de Berlin, en Alemania, ya crearon un helicóptero no tripulado para entregar pizza a domicilio. Los creadores del dron repartidor de pizza lo llamaron Leonardo y colocaron en Youtube un vídeo que muestra el trayecto de helicóptero no tripulado volando desde la pizzería hasta la universidad, donde el profesor y los estudiantes lo estaban esperando sentados en una mesa al aire libre. El vídeo termina con el profesor -el investigador mexicano Raúl Rojas González- y los estudiantes celebrando la llegada del vehículo no tripulado y disponiéndose a comer su pizza aerotransportada.
Cuando vi el vídeo por primera vez, me pareció un divertimento -dice Andres-. Pero Rojas González, que enseña inteligencia artificial en esa universidad alemana, me contó que la tecnología para repartir pizzas, medicamentos o cualquier otro producto liviano ya existe y se está usando. Lo único que falta para que veamos estos drones a diario es resolver los problemas legales, como quien será responsable si cae un dron en una ciudad, señaló. Varias empresas ya están perfeccionando el sistema para entregar las pizzas en las azoteas de los edificios, y Federal Express, UPS, entre otras empresas de envíos a domicilio ya están contemplando el sistema y esperando la luz verde de las autoridades para entrar en acción.
Cuando realicé un programa en CNN- dice Andrés- sobre los drones comerciales, invité a Jordi Muñoz, el joven presidente de 3D Robotics, y le pregunté si el transporte de pizzas por drones no va a ser demasiado caro como para ser comercialmente viable. ¿Acaso no va a salir más barato hacernos traer la pizza con una limusina, que con un vehículo volador no tripulado?, le pregunté. Muñoz sonrió y respondió: ''Para nada, porque los drones ahora utilizan baterías que son completamente recargables, por lo cual no requieren combustible. Y, además, no hay que pagar el salario del chófer, o piloto. Un dron es un aparato muy sencillo que utiliza partes muy simples y con su batería puede volar unos 30 o 40 kilómetros, dejar la pizza y regresar''. Y agregó que apenas entren en vigencia las leyes que permitirán el uso comercial masivo de los drones, ''sus aplicaciones serán infinitas''.
LOS AUTOS SIN CONDUCTOR
Dice Andrés - si no hubiera visto el auto sin conductor de Google con mis propios ojos, no lo hubiera creído. Pero una Demostración del auto - un Toyota Prius con una pequeña torre de control en su techo con tecnología de Google - que vi en Silicon Valley me convenció de que es muy posible que en la próxima década veamos cada vez más este tipo de autos en las calles de nuestras ciudades. Actualmente, algunos modelos de Mercedez Benz, Audi, Cadillac ya poseen sistemas de piloto automático que les permiten frenar y acelerar de manera autónoma en medio del tráfico, y hasta estacionarse por sí solos; pero todos estos autos todavía requieren que el conductor esté atento y preparado para intervenir en cualquier maniobra. En cambio, el auto sin conductor de Google, y otros que están siendo desarrollados en todo el mundo con sensores que miden la distancia con los autos que están más cercano, funcionan sin necesidad de que el conductor esté prestando atención. Como lo ví en la demostración a pocas cuadras de la sede de Google, el conductor ya no conduce: puede dormir, trabajar, o dar vuelta a su asiento para conversar con otros pasajeros como si estuvieran en un tren.
Brad Templeton, miembro del equipo que está desarrollando el auto sin conductor de Google, me explicó que el principal motivo por el que este vehículo se impondrá es que es mucho más seguro. Hoy en día, los accidentes automovilísticos -continúa Brad - en Estados Unidos causan 34000 muertes y 240000 heridos por año, y a nivel mundial la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que causan 1.2 millones de muertos y 50 millones de heridos anualmente. En la mayoría de los casos, los accidentes de automóvil son causados por conductores que beben de más, se duermen al volante, o se distraen escribiendo mensajes de texto en sus celulares, dice la OMS. ''Los robots por lo general no beben - bromeó Templeton -. Y no se duermen al volante. Los autos sin conductor son muchísimo más seguros que los que usamos hoy en día''.
Según Google, los autos sin conductor reducirán el número de muertes por accidentes automovilísticos en un 90%, y disminuirán enormemente el número de vehículos en las calles, además de producir grandes ahorros en gasolina. Asimiento, permitirán un uso más eficiente del automóvil, porque podrán ser compartidos por varios pasajeros y ayudarán a descongestionar las ciudades. Podrán dejar a varias personas en sus respectivos lugares de trabajo y estacionarse en un lugar alejado, quizás fuera de la ciudad para regresar a buscarlos al final del día. Las ciudades podrán usar los espacios que actualmente son empleados para estacionar automóviles y convertirlos en parques o áreas verdes. ''El auto nos va a dejar en nuestro trabajo a las nueve de la mañana y nos recogerá a las seis de la tarde. Mientras tanto, podremos pedirle que vaya a la tintorería a buscar la ropa, a recoger a los niños de la escuela, o que se estacione en algún lugar fuera de la ciudad'', asegura Templeton.
Los ingenieros que desarrollan el auto de Google agregan que sólo en Estados Unidos se ahorrarán nada menos que 400000 millones de dólares anuales en gastos relacionados con accidentes automovilísticos, sin contar con los ahorros en horas de trabajo que la gente pierde manejando todos los días. Según un estudio citado por la revista Forbes, los congestionamientos de tráfico - muchas veces por accidentes - resultan en pérdidas 4800 millones de horas de trabajo y 1900 millones de galones de gasolina por año en Estados Unidos. Muy pronto podremos trabajar, o leer, o descansar mientras el auto nos conduce a nuestro destino. Y varios estados como Nevada, Florida, Texas y California, anticipando los ahorros de todo tipo que podrían traer consigo, ya han aprobado legislaciones para autorizar los autos sin conductor en sus carreteras.
Claro que no todo será tan sencillo como lo pintan los ingenieros de Google. A mediados de 2011 se reportó el primer accidente de un auto de prueba sin conductor de Google cerca de la sede de Google, en Mountain View, California. La empresa dijo que el auto estaba siendo conducido por una persona en el momento del accidente, pero otro accidente pocos meses después -cuando otro auto de prueba de Google fue chocado por detrás cuando se detuvo ante una señal de alto - generó nuevas dudas sobre la seguridad del auto sin conductor. Sin embargo en Marzo de 2012 Google colocó un vídeo en YouTube en el que mostró a un hombre ciego llegando con su bastón a su auto de Google, sentándose en el asiento del conductor, y paseándose alegremente por la ciudad, parando en un restaurante de comida rápida y en una lavandería, mientras el auto se conducía sólo. Poco después Google anunció que sus autos sin conductor experimentales - alrededor de una docena- ya habían recorrido unos 500.000 kilómetros sin sufrir accidente alguno. Y la demostración que vi en Palo Alto parecía garantizar que el auto funciona.
Los escépticos argumentaron que hay otros factores que podrían retrasar la proliferación de estos autos sin conductor, como su alto costo y los problemas legales que se presentarán cuando haya un accidente y -al no haber conductor- las víctimas entablen juicios contra las empresas automotrices. Sin embargo, la mayoría de los expertos considera que el precio de los autos sin conductor caerá vertiginosamente, como ocurrió con las computadoras, y que los posibles juicios a las empresas automotrices no serán un problema, porque se encontrarán fórmulas legales mediante las cuales los dueños de los automóviles asumirán parte de la responsabilidad por el comportamiento de sus vehículos. Muy pronto, quizás en los próximos 10 años, el auto sin conductor cambiará la fisionomía de las grandes ciudades, permitiendo darle otros usos a los actuales parques de estacionamiento, y quizás ayuden a resolver en gran medida el problema del tráfico.
LOS MATERIALES AUTOSANEABLES.
Junto con las impresoras 3D y los ''multimateriales'' que se están produciendo para alimentarlas, pronto saldrán al mercado ''materiales autosaneables''. O sea, materiales que se repararán a sí mismos y que por lo tanto podrán extender la vida útil de muchos productos, reduciendo la necesidad de remplazarlos o mandarlos a arreglar.
¿Se acuerdan de las películas de Terminator, con Arnold Schwarzenegger, en las que la piel sintética de los robots se derretía tras sufrir un cañonazo del enemigo, pero se reconstruía de inmediato? Un grupo de investigadores liderados por Zehan Bao, de la Universidad de Stanford, ha creado un material flexible, conductor de la electricidad y sensible a la presión, basado en polímeros que pueden ser desarrollado para su uso en armazones de robots o prótesis humanas, como piernas artificiales. Otras versiones más elementales de materiales autosaneables ya están saliendo al mercado, como capas de materiales anticorrosivos que se regeneran cuando sufren daños.
Según Joe Giuliani, de Autonomic Materials, una empresa que está trabajando en capas de materiales anticorrosivos autosaneables inventados por la Universidad de Illinois, sus productos ya están siendo usados en la industria naviera, sobre todo en barcos, muelles y plataformas petroleras. La capa anticorrosiva contiene dos micro-cápsulas, una de las cuales contiene un componente autosaneable, y la otra un catalizador. Cuando anticorrosiva se daña, las micro-cápsulas se rompen y sus contenidos entran en contacto, reparando los daños. Esta tecnología permite prolongar la vida útil de las plataformas marinas y submarinas, por ejemplo, y se está empezando a usar en lugares remotos donde la manutención es difícil o enormemente costosa.
¿Estamos muy lejos de tener automóviles con pinturas que se autoreparen tras un rayón, o con chapas que vuelvan a su estado anterior tras un choque? Todo indica que ese día no está muy lejano. Por el contrario, varias empresas pronostican que pronto producirán vidrios auto-reparables, que serán utilizados en la industria militar y automotriz. Estos nuevos vidrios contendrán un líquido que se infiltrará de inmediato en las grietas del parabrisas tras sufrir un impacto, y permitirán que le conductor no pierda la visibilidad tras un choque y que pueda salir de una situación de peligro. La misma tecnología podría ser usada para nuestros teléfonos celulares y para varios otros productos. De ahí a los robots con cubiertas autosaneables, como los cyborgs de la película Terminator, hay sólo un paso, dicen los expertos.
INTERNET DE LAS COSAS.
Casi todos los objetos que nos rodean - desde los aparatos de cocina hasta la ropa- muy pronto tendrán microchips y estarán conectados entre sí a través de un nuevo ecosistema que se ha dado a llamar el ''Internet de las cosas''. De la misma manera en que Internet conecta a las personas, este nuevo ecosistema conectará a las cosas entre ellas, para que, por ejemplo, la heladera cuyo filtro de agua esté vencido, le pueda ordenar directamente a la computadora de la fábrica de filtros un repuesto, sin la participación de un ser humano. Starbucks, la red de cafeterías, ya está planeando conectar sus heladeras al nuevo ecosistema para que las máquinas puedan ordenar directamente nuevas bebidas cuando se están quedando vacías. El próximo paso será que nuestras heladeras se den cuenta cuando se nos está acabando la leche, o los vegetales, y nos avisen, o hagan el pedido directamente al supermercado.
Los miles de millones de sensores que se pondrán en todas las cosas se convertirán en una idustria de nueve trillones de dólares en 2020 (HOY), cuando habrá más de 212.000 millones de objetos conectados al nuevo ecosistema, según la empresa de investigaciones tecnológicas International Dara Coporation. Algunos de los impactos del ''Internet de las cosas'' serán indiscutiblemente positivos: vamos a tener sensores en la ropa que permitirán, por ejemplo, que los ancianos que se desmayen ya no deban depender de que alguien llame a la ambulancia, porque sus propias vestimentas llamarán al servicio de emergencias.
También es probable que haya menos choques de aviones, porque cada una de las piezas de estos vehículos va a tener un microchip que avisará a una computadora central cuando esté al final de su vida útil para que puedan ser reparadas antes de que se dañen. Y los ahorros de energía y agua serán enormes, porque los microchips regularán el uso de luz y todos los artefactos de hogar, y avisaran - como ya se está haciendo en varias ciudades del mundo, como Barcelona - cuando hay una filtración de agua en una tubería.
En la Feria de Artículos Electrónicos de Las Vegas de 2014 se presentaron los primeros cepillos de dientes, raquetas de tenis y camas inteligentes. Los cepillos dentales inteligentes tienen sensores que registran la frecuencia y la forma con que nos limpiamos la dentadura, y luego envían los datos a nuestros teléfonos celulares con instrucciones sobre como mejorar nuestros hábitos de higiene dental. Las raquetas de tenis con sensores, a su vez, registran la forma en que agarramos la raqueta y cómo le pegamos a la pelota, y luego envían la información a nuestro celular con un vídeo didáctico sobre que errores estamos cometiendo y cómo mejorar nuestros tiros. ¿Qué pasará con los profesores de tenis?, nos preguntamos muchos. Las camas inteligentes tendrán sensores que registrarán nuestra respiración, nuestros movimientos, y cuantas veces nos despertamos cuando dormimos, y nos enviarán un e-mail con sugerencias sobre como dormir mejor.
Pero otros posibles impactos de ''Internet de las cosas'' serán más preocupantes. Varias empresas farmacéuticas están proyectando poner microchips en las tapas de sus frascos de remedios para que el frasco le avise a la oficina del médico si el paciente no está tomando su medicina cuando la tapa no ha sido abierta en varios días. Podríamos terminar siendo vigilados por los objetos que nos rodean. Y también existe el peligro de que las cosas no funcionen como deberían. Podríamos llegar a recibir una avalancha de llamadas equivocadas de la heladera de un desconocido, para avisar que se ha quedado sin leche. Aún peor, en un mundo en el que llevaremos sensores en el cuerpo, y en nuestra ropa, el terrorismo cibernético podría ser más peligroso que nunca. ¿Qué pasará cuando un hacker se infiltre en la computadora del médico que regula los marca-pasos de sus pacientes? ¿O cuando algún hacker quiera divertirse cambiando las instrucciones a nuestra ropa inteligente, para que nos den más calor o más frío de lo que estaban programadas? Las consecuencias pueden ser escalofriantes. Pero, al igual que lo que ha pasado con Internet hasta ahora, lo más probable es que estos peligros no logren frenar el avance de los objetos conectados al ''Internet de las cosas''.
BIG DATA: EL ORO DEL SIGLO XXI
La información será, más que nunca, una fuente de poder y dinero en el siglo XXI, porque con la expansión de Internet, las redes sociales y el ''Internet de las cosas'', habrá más datos que nunca en el ciber espacio sobre cada uno de nosotros, y sobre que cosas compramos, qué nos gusta leer, qué películas vemos, qué comemos, qué tipo de ropa nos gusta, adónde viajamos, quiénes son nuestros amigos, cuál es nuestra posición política y cuáles son nuestras preferencias sexuales.
Cada vez que compramos algo por Internet o con nuestra tarjeta de crédito, o cuando escribimos algo en Twitter o Facebook, o ponemos una dirección en un GPS, estamos dejando una huella con nuestros datos en el ciberespacio, y la posesión y el procesamiento de estos datos -el big data- tendrán un enorme valor para quienes quieran vendernos cualquier cosa, desde un auto hasta un partido político.
Tal como lo señaló un estudio del Foro Económico Mundial, el crecimiento del volumen de datos y su procesamiento producirá un boom parecido al de la fiebre del oro en San Francisco en el siglo XIX o el boom petrolero de Texas en el siglo XX. Los datos se han convertido en el nuevo equivalente del oro o del petróleo. Y los países mejor preparados para acumular, procesar y analizar estos datos - estableciendo no sólo nuestros hábitos de consumo actuales, sino proyectando cuáles serán nuestras preferencias futuras - serán los más prósperos.4
La buena noticia es que el big data permitirá detectar epidemias antes de tiempo - por ejemplo, alertando a los gobiernos cuando hay más gente de lo normal realizando búsquedas por Internet sobre síntomas de la gripe, o comprando una determinada medicina- o hacer más soportable el tránsito en las grandes ciudades, al descubrir patrones de tráfico con sensores en las calles que permitan sincronizar mejor los semáforos, según la cantidad de gente que transite por cada intersección. ''Vamos a poder colectar, medir y analizar más información sobre todos nosotros y todas las cosas, para poder tomar mejores decisiones a nivel individual y colectivo'', afirma el estudio del Foro Económico Mundial. La mala noticia, por supuesto, es que la proliferación de información en el ciberespacio podría presentarse a un espionaje gubernamental más intrusivo del que pensamos, como el que se reveló sobre la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, y en una pérdida generalizada de nuestra privacidad.
RELOJES QUE TOMAN EL PULSO CARDÍACO
La medicina como la conocemos, en la que el médico nos diagnostica una enfermedad, nos receta una medicina con base en sus estudios y su experiencia, pronto pasará a la historia. La nueva medicina será digitalizada y personalizada, y los médicos de carne y hueso tendrán un papel de supervisores de los programas de computación automatizados que nos harán los diagnósticos y prescribirán los medicamentos que más se adecuen a nuestro ADN.
Cientos de empresas están sacando al mercado sensores que ya están a la venta para ser usados en forma de relojes, o pulseras, y que constantemente leen el pulso y transmiten información sobre nuestro ritmo cardíaco a un banco de datos que da una señal de alarma antes cualquier anormalidad. Y la información de los nuevos sensores no sólo servirá para alertarnos sobre posibles emergencias, sino que también nos permitirá - gracias a la inteligencia artificial- obtener mejores diagnósticos y curas mucho más eficientes de las que actualmente nos pueden ofrecer los médicos tradicionales. En Lugar de que un médico nos recete una medicina basada en su experiencia con sus pacientes, poderosas bases de datos acumuladas en la Cloud - la computadora en la nube, que permite almacenar una cantidad casi infinita de información y procesarla de manera personalizada para cada uno de nosotros - nos prescribirán la medicina que mejor ha funcionado en casos como el nuestro con base en resultados estadísticos de millones de personas que fueron tratadas antes por la misma dolencia.
''Mientras que la medicina del pasado era episódica y reactiva, la medicina del futuro será continua y pro-activa'', me explicó Daniel Kraft - dice Andrés- un médico, inventor y emprendedor de nuevas tecnologías de uso médico de la Universidad de Stanford, en Silicon Valley. ''Antes íbamos al médico cuando nos dolía algo y él nos prescribía algo para curar esa dolencia. Ahora podemos monitorear nuestra salud constantemente gracias a sensores que llevamos puestos en el reloj o en el celular, o en la ropa, y podemos actuar antes de que nos duela algo. Hoy mismo, yo estoy revisando mi salud todo el día, ya que veo mis datos vitales en la pantalla de mi teléfono cada vez que reviso mis e-mails.''
Kraft me mostró su reloj con sensores, que lee el pulso y alerta a su médico de cabecera sobre cualquier problema. Ya hay docenas de compañías que venden estos relojes por menos de 45 dólares en Internet, señaló. Acto seguido, sacó del bolsillo su iPhone y me pidió que pusiera mis dedos durante unos segundos sobre una delgada franja de metal en la parte de atrás de la cubierta del teléfono, que había comprado en Internet a una empresa llamada AliveCor. Inmediatamente, Kraft me envió por e-mail los resultados del examen del pulso cardíaco que me acababa de hacer desde su celular.
Luego me mostró un medidor de presión arterial, de una empresa llamada Withings, una banda de goma que se conecta al teléfono inteligente. Inmediatamente, el teléfono en vía los datos por e-mail a uno mismo, o al médico que uno quiera, o a un archivo del banco de datos que conserva nuestra historia médica. El medidor de presión arterial, al igual que otro parecido que ofrece la empresa iHealth, es uno de los varios que se pueden comprar desde hace años por Internet, ahora por menos de 100 dólares. Kraft llevaba a cuestas todo un hospital, pero concentrado en su reloj y en su teléfono celular. ''Antes, el médico nos prescribía remedios. Ahora, nos va a prescribir aplicaciones de iPhone para encontrar que remedios tomas'', me dijo con una sonrisa, bromeando tan sólo a medias -dice Andrés.
Y muy pronto incluso los relojes con sensores que me mostró Kraft pasarán a la historia y serán reemplazados por minisensores que serán implantados en nuestro cuerpo. Estos minisensores reportarán nuestra temperatura y el funcionamiento de nuestros órganos a súper computadoras, las cuales nos alertarán con gran antelación sobre cualquier problema en ciernes. Ya existen varias compañías, como Biohack, que desarrollan implantes para transmitir de manera permanente nuestros datos desde varias partes del cuerpo y hacer que la medicina -hoy en día dedicada principalmente a curar enfermedades cuando a menudo ya es muy tarde- se vuelva cada vez más preventiva.
LA SUPER COMPUTADORA QUE PRESCRIBE MEDICINAS.
En las convenciones de médicos estadounidenses, las grandes luminarias son cada vez menos las eminencias de la medicina de carne y hueso, y cada vez más las máquinas como la super computadora Watson de IBM, que fue presentada por primera vez en la reunión anual de la Sociedad de Sistemas de Información y Gerencia de la Salud realizada en Las Vegas en 2012. Watson ya era famosa: así como la super computadora Deep Blue de IBM le ganó un partido de ajedrez al campeón mundial Garry Kasparov en 1997, Watson derrotó a otros dos finalistas del famoso programa de preguntas y respuestas de televisión Jeopardy, en 2011, ganando el primer premio de un millón de dólares.
Pero lo más notable de la victoria de Watson en Jeopardy fue que respondía a las preguntas del conductor sin estar conectada a Internet. Watson tenía almacenado en su disco duro unas 200 millones de páginas de información de todo tipo -incluidas varias enciclopedias- y podía responder preguntas buscando las respuestas en su propia base de datos. En 2013, poco después de su presentación en sociedad en Las Vegas, IBM lanzó al mercado su primera aplicación comercial de Watson para usos médicos, destinada a procesar información de pacientes de cáncer de pulmón. De ahí en más, muchos comenzaron a preguntarse si estamos cerca del día en que vayamos al médico y una enfermera salga a la sala de espera para decirnos: ''Adelante, el robot lo está esperando''.
Aunque ya existen cientos de sitios de Internet para consultas médicas, como WebMD, los inventores de Watson afirman que esta super computadora puede procesar mucha más información con mayor rapidez, porque tiene la habilidad de manejar información - incluyendo registros con la historia médica de millones de personas- y hace diagnósticos basados en una experiencia mucho mayor que la de cualquier médico humano. Mientras un médico humano diagnostica y receta con base en su experiencia personal, que en la mayoría consiste en haber tratado a algunos miles de pacientes, Watson puede diagnosticar y recetar con base en sus datos acumulados de muchos millones de pacientes.
Según Marty Kohn, uno de los médicos que ''entrenan'' a Watson para servicios de salud, gran parte de los errores que cometen los médicos en sus diagnósticos se debe a la tendencia humana de fiarse demasiado de una pequeña parte de los datos que están a su disposición. Según explicó Kohn a la revista The Atlantic sobre los usos médicos de Watson, todos los días en los hospitales los doctores realizan sus diagnósticos con base en dos o tres síntomas e inconscientemente descartan otros que podrían llevar a un diagnóstico diferente. Watson, en cambio, puede ofrecer al médico un menú mas variado de posibles diagnósticos, permitiéndole ver posibilidades que quizás no tomó en cuenta. Muy pronto, los médicos llevarán consigo a Watson - ya sea en la forma de una laptop, una tableta o un robot - como ahora llevan sus estetoscopios, señaló Kohn.
¿Esto significa que Watson remplazará a los médicos de carne y hueso? Probablemente no. Pero esta super computadora y sus competidores serán herramientas extraordinarias que ayudarán a los médicos a tomar decisiones más informadas. El propio Kohn describe a Watson como un ''soporte técnico'' que con toda seguridad, muy pronto, será indispensable para cualquier médico. Y con la información que reciban de los sensores que todos llevaremos -en nuestros relojes, en nuestras pulseras o implantados en nuestro cuerpo- estas super computadoras podrán alertarnos si estamos desarrollando una enfermedad y aconsejarnos qué hacer al respecto mucho antes de que caigamos enfermos.
LA EDUCACIÓN PERSONALIZADA.
Gracias a la tecnología, pero muy especialmente al crecimiento de la educación en línea por Internet, las escuelas del futuro funcionarán exactamente al revés que las actuales: en lugar de que los niños vayan a la escuela a estudiar y hagan sus tareas en casa, estudiarán en casa -con videos y programas interactivos de computación- y luego harán sus tareas en la escuela, trabajando en equipo con sus compañeros y con el asesoramiento de sus maestros. O sea, los jóvenes harán en su casa lo que ahora hacen en la escuela, y en la escuela lo que ahora hacen en su casa.
Las así llamadas flipped schools, o ''escuelas al revés'', ya están proliferando en Estados Unidos, tras el descubrimiento de que los niños aprenden mucho más si pueden estudiar solos mirando videos -que pueden detener y rebobinar cuando se topan con algo que no entienden- y realizando ejercicios prácticos en sus computadoras, y luego resolver en la escuela los problemas que quedaron pendientes, con la ayuda de sus profesores.
Las escuelas que funcionan ''al revés'' comenzaron a propagarse tras el boom de las clases gratuitas en línea de Salman Khan, un joven banquero que comenzó a colocar videos gratuitos con clases cortas de matemáticas y álgebra en YouTube para ayudar a su prima que tenía problemas en la escuela. Al poco tiempo se encontró con que millones de jóvenes en todo el mundo estaban mirando sus clases. Como me lo contó Khan -dice Andrés -. Se vió inundado de e-mails con jóvenes que le agradecían el haberlos ayudado a entender los problemas de matemáticas y álgebra que no lograban descifrar, y que decían que estaban aprendiendo mucho más con sus videos que en clase. en 2008 Khan su Khan Academy de videos gratuitos en línea, y en 2014 ya estaba ofreciendo videos gratuitos en 28 idiomas a unos 10 millones de estudiantes cada mes. Poco después aparecieron sitios parecidos con clases gratuitas en línea para estudiantes universitarios, como Coursera y Udacity, que al igual que Khan Academy están revolucionando el sistema educativo mundial.
''Casi todos -los expertos- están de acuerdo con la premisa de que la estrategia de invertir las clases funciona'', señalaba The New York Times en un artículo de primera plana sobre flipped schools.El periódico citaba a Justin Reich, un investigador de tecnologías educativas del Centro Beckman de la Universidad de Hardvard, quien afirmaba que las ''escuelas al revés'' son ''el único tema del que escribo en el hay un amplio consenso a favor''.
En algunos estudios de casos concretos, como el de la escuela secundaria de Clintondale de Detroit, una de las peores de su distrito, invertir los tiempos y las funciones de las aulas permitió reducir significativamente el número de estudiantes reprobados en apenas un año. Mientras que 30% de los estudiantes de la escuela terminaban el año reprobados antes del cambio, el porcentaje se redujo a 10% al año de invertirse la función de las aulas, y el número de jóvenes que entraron a la universidad tras graduarse de la escuela subió de 63 a 80%, de acuerdo con el artículo.
Pero según confesó Khan en una entrevista, lo más importante de su academia no son los videos, sino las nuevas tecnologías que permiten personalizar la educación para adaptarla a las necesidades de cada niño. El Khan Academy, ya ofrece, además de videos educativos, ejercicios prácticos para los estudiantes que permiten cada año un avance a su propio ritmo. Gracias a un algoritmo que invento Khan, parecido al que usa Netflix para recomendar películas con base en las preferencias previas de cada persona, las lecciones avanzan al ritmo de la velocidad de aprendizaje de cada estudiante. Y los maestros pueden ver en sus computadoras los avances de cada alumno, lo que les permite individualizar la educación para adecuarla a los ritmos y a las preferencias de cada estudiante.
Todo esto hará que la educación -que no había cambiado prácticamente en nada desde que el rey de Prusia introdujo lo que hoy se llama el ''modelo prusiano'', en el siglo XVIII- cambie de manera radical. El modelo prusiano tenía el propósito de enseñar obligatoria y gratuitamente a todos los niños a leer y a escribir, y -aunque no lo decía de un modo tan explicito - crear una clase trabajadora dócil de gente que se acostumbrara desde muy joven a levantarse temprano, ir a trabajar y aceptar la autoridad de sus jefes. Desde entonces, casi nada ha cambiado: la mayoría de las escuelas sigue agrupando a los niños de la misma edad en un aula, donde todos los alumnos están sentados mirando en dirección al maestro, en clases que empiezan y terminan con el sonido del timbre. Y al terminar el día de clase, los niños se llevan a casa las tareas para el día siguiente. Hasta las vacaciones de verano, que fueron creadas cuando la sociedad era agraria para que los niños pudieran ayudar a sus padres en las granjas, siguen intactas como si el mundo no hubiera cambiado hacia sociedades urbanas.
Pero según Kahn y la mayoría de los futurólogos de la educación, eso se acabará pronto. La escuela del futuro no tendrá nada que ver con la actual, porque hay una aceptación cada vez mayor de que cada uno de nosotros tiene una forma distinta de aprender. Algunos estudiamos mejor en la mañana, otros en la noche. Algunos aprendemos más visualmente, y otros de manera más auditiva. Algunos preferimos estudiar en tramos de una hora seguida, y otros aprendemos más si podemos estudiar en tramos de 20 minutos. Las nuevas tecnologías educativas permitirán que cada uno de nosotros estudie a su propio ritmo, de la manera en que más nos guste. Y lo que antes llamábamos ''ir a clase'' para escuchar una disertación del maestro se convertirá en una sesión de tareas supervisadas en la que el maestro ayudará a los estudiantes a resolver los problemas que no hayan podido resolver en su casa.
LOS VIAJES A LAS ESTRELLAS.
La exploración espacial, que pasó a segundo plano durante casi 50 años tras el primer viaje tripulado a la Luna del Apolo 11, en 1969, muy pronto volverá a ser noticia y muy probablemente dará mucho de qué hablar en los próximos años. Aunque Barack Obama anunció en 2010 que la nueva directiva de la NASA se centrará en enviar un vuelo tripulado a un asteroide antes de 2025, y un vuelo tripulado a Marte a mediados de la década de 2030, varios líderes de la industria espacial pronostican que estos vuelos podrían realizarse antes de los plazos fijados. Algunos de ellos, como veremos en los capítulos siguientes, me dijeron que esperan importantes anuncios del gobierno de Estados Unidos en 2019, cuando se cumplan 50 años del primer viaje tripulado a la Luna.
La irrupción de la industria privada en la exploración espacial - con compañías de turismo espacial como Virgin Galactic, del excéntrico magnate británico Sir Richard Branson, y SpaceX, del fundador de sistemas de pago por Internet PayPal, Elon Muck- ya está revolucionando la industria astronáutica. Con ayuda de la NASA, que ha destinado 6.000 millones de dólares a ayudar a desarrollar la industria espacial privada, Virgin Galactic, SpaceX y otras empresas están construyendo naves espaciales ''reutilizables'', que en lugar de destruirse como las de antes podrán ser usadas muchas veces, como los aviones. Estas naves serán utilizadas para transportar carga a estaciones espaciales, para la colonización del espacio con satélites que abaratan el costo de Internet y las comunicaciones telefónicas, para el turismo espacial -que se espera se convertirá en una industria cada vez más importante a medida que bajen los costos de los viajes -y para lanzar misiones público-privadas a otros planetas.
Cuando le pregunté a Branson - dice Andrés- durante una entrevista si su compañía Virgin Galactic y otras empresas de turismo espacial no son simplemente un entretenimiento para millonarios - los viajes de dos o tres horas al espacio cuestan 200.000 dólares por pasajero - qué harán pocas contribuciones científicas, me respondió con una sonrisa, como si hubiera estado esperando el momento para responderla. Me dijo que a lo largo de la historia muchos de los avances tecnológicos fueron hechos por gente rica como los hermanos Wright, los pioneros de la aviación, que hicieron cosas que en su momento parecían imposibles y que terminaron beneficiando a toda la humanidad.
''Mirá, cuando el hombre empezó a cruzar el Atlántico en avión, fue la gente rica la que lo hizo - me dijo Branson-. Gracias a que esa gente rica fue pionera en los viajes de avión, hoy en día mucha gente más puede permitirse viajar en avión, y los precios han bajado.'' Acto seguid, el magnate británico aseguró que gracias a su empresa privada de turismo espacial ''no solo estaremos llevando gente al espacio, sino que estaremos haciendo una gran cantidad de investigaciones ceintíficas. Podremos colocar satélites en el espacio por una fracción de lo que cuesta hoy en día, lo cual hará que baje significativamente el costo de tus llamadas telefónicas, que baje significativamente el costo de tu conexión a Internet y de tu wi-fi.
Musk, por otro lado, ya estaba trabajando en planes aún más ambiciosos, como una misión tripulada a Marte. El empresario dijo públicamente, con toda seriedad, que su plan era empezar a construir la infraestructura para crear una colonia permanente de 80.000 personas en Marte. Y no sólo lo dijo, sino que ya estaba invirtiendo decenas de millones de dólares en ese proyecto.
Estos son los adelantos más importantes del mundo que se viene. Todo esto y mucho más está en el libro de Andres Oppenheimer. Te dejo el link de descarga para que puedas acceder a él de manera gratuita CREAR O MORIR - El libro.
Final y personalmente -José Aviazzi- seguiré llevando una lucha contra la educación Prusiana, que como mencioné al inicio, considero un sistema arcaico y residual de la época industrial. Un sistema que mientras el reloj sigue corriendo, sigue matando talentos y opacando las maravillosas diferencias inviduales que como seres humanos cada uno tenemos.


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